El gobierno neofranquista del PP la ha tomado con la consulta soberanista catalana, adoptando las mismas decisiones antipolíticas que hubiera firmado el PSOE, de hallarse hoy en el poder.
Los Tribunales Supremo y Constitucional rechazaron de plano tales pretensiones (en mi opinión, de neto corte democrático), no ya por existir en la Carta Magna normas, de dudosa legitimidad, que pudieran sustentar una sentencia negativa de ambos organismos (dependiendo de la interpretación generosa o torticera de tales artículos), sino por algo mucho más elemental: el miedo a una reacción en el ámbito militar de consecuencias impredecibles.
Rajoy y su equipo bien podrían haber utilizado el mismo resorte que el ejecutivo de J.L.Rodríguez Zapatero puso en marcha hace más de 3 años, modificando a toda velocidad el artículo 135 de la constitución española, sin consultar al pueblo español y a los partidos minoritarios representados en el Senado y el Parlamento.
La reforma contó con el apoyo del PP y PSOE y también de UPN.
Puesto que PSOE y PP tenían conjuntamente, en dicha legislatura, más del 90% de diputados y senadores, se aplicó la táctica de “aquí estoy yo con mis socios y nuestra apisonadora”.
Sin embargo, el resto de colectivos políticos representados en ambas cámaras se mostraron bastante descontentos ante dicha reforma, en la que no se les había llamado siquiera a una notificación previa, lo que les llevó a acusar al PPSOE de romper el proceso constituyente.
El artículo de marras era de esos que pueden llamarse “de calado profundo” desde el punto de vista macroeconómico, porque el cambio introducido fue el que permitió abrir las arcas del estado y repartir el dinero de todos los contribuyentes, para pagar las estafas, evasiones fiscales y robos de todos los bancos y cajas “arruinados” por la burbuja inmobiliaria.
Rajoy y el régimen al que representa no han mostrado el mínimo gesto de comprensión y raciocinio ante una simple consulta, cuyo resultado deberíamos conocer todos los seres que aspiramos a vivir un día en democracia palpable y no intangible.
El pueblo catalán está preparado para la tromba policial. Delante de los colegios electorales formarán cadenas humanas y “L’estaca” sonará una y mil veces, para mostrar que el franquismo y sus detritus siguen definiendo a la monarquía borbónica.
Porque si es bien cierto que “por los hechos les conoceréis”, resulta patente que el miedo, no la razón, es la base de la negativa a la celebración de la consulta.
Y quien prohíbe, teme y quien teme, algo debe.

EL BLOG DE CARLOS

AL RÉGIMEN NEOFRANQUISTA SE LE LLENA LA BOCA CON LA PALABRA DEMOCRACIA... PERO TIEMBLA CUANDO SABE QUE NO PUEDE PERPETRAR UN PUCHERAZO AL RÉGIMEN NEOFRANQUISTA SE LE LLENA LA BOCA CON LA PALABRA DEMOCRACIA… PERO TIEMBLA CUANDO SABE QUE NO PUEDE PERPETRAR UN PUCHERAZO

El gobierno neofranquista del PP laha tomado con la consulta soberanistacatalana, adoptando las mismas decisiones antipolíticas que hubiera firmado el PSOE, de hallarse hoy en el poder.

Los Tribunales Supremo y Constitucional rechazaron de plano tales pretensiones (en mi opinión, de neto corte democrático), no ya por existir en la Carta Magna normas, de dudosa legitimidad, que pudieran sustentar una sentencia negativa de ambos organismos (dependiendo de la interpretación generosa o torticera de tales artículos), sino por algo mucho más elemental: el miedo a una reacción en el ámbito militar de consecuencias impredecibles.

Rajoy y su equipo bien podrían haber utilizado el mismo resorte que el ejecutivo de J.L.Rodríguez Zapatero puso en marcha hace más de 3 años, modificando a toda velocidad elartículo 135 de la constitución española,

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