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27 S: “El año que viene veremos a los asesinos en los tribunales” | últimoCero

Público asistente al homenaje.

27 S: “El año que viene veremos a los asesinos en los tribunales”

El recuerdo de los fusilamientos del franquismo se convierte en un acto de esperanza en el fin de la impunidad
últimoCero
Madrid

“El  año que viene veremos a los asesinos en los tribunales”. Ese grito dio paso a la canción ‘Al Alba’, que interpretada ‘a capella’ por Luis Eduardo Aute cerró un acto de tres horas en recuerdo de los últimos fusilados por Franco: Xosé Humberto Baena Alonso (24 años), Ramón García Sanz (27 años), José Luis Sánchez Bravo (21 años), Angel  Otaegui Etxebarria (32 años) y  Jon Paredes Manot’Txiki’ (21 años). Hoy hace 40 años.

Una larga cola se formó en las inmediaciones del Auditorio Marcelino Camacho mucho antes de la hora -siete de la tarde- de comienzo del acto ‘Al Alba. 27 Sept. 75. La generosidad de la resistencia’, en el que víctimas, familiares, abogados, cantantes, actores… expresaron sus vivencias, sentimientos, emociones… horas antes de que 40 años atrás fueran asesinados en Hoyo de Manzanares (Madrid) los tres militantes del FRAP:Baena, García Sanz y Sánchez Bravo, y en Barcelona los dos de ETA: Otaegui y ‘Txiki’.

El tiempo -no sólo por la referencia a los 40 años transcurridos desde que la dictadura fascista de Franco acabara con la vida de los cinco- fue una constante durante el acto, que empezó con la imagen en la pantalla del audiorio del cartel de la convocatoria -con la portada del diario Informaciones ( ‘Fusilados esta mañana”) y el retrato de los cinco-, con sus edades escritas a mano. En el escenario, cinco sillas vacías sobre las que los intervinientes irían depositando claveles rojos.

El actor Emilio Gutiérrez Caba fue el primero. Leyó el cuento escrito en la cárcel de Carabanchel el 7 de septiembre de 1975 por Xosé Humberto Baena sobre el reloj que le regalara su novia Maruxa, entonces presa en Yeserías, y que comienza: “Tengo un reloj. Es una de las pocas cosas que tengo. No me tengo a mí mismo, no soy mi dueño. Y dicen que las coss de los siervos no son suyas, sino de los amos ¡Todo es de los amos! (…)”. Tras describir el reloj (de pulsera, redondo, grande, de un modelo un poco antiguo, de fabricación extranjera -“como casi todo”…), Baena deja constancia que su reloj está parado- Las agujas marcan siempre “las diez y cuarto pasadas” del día 22 de julio cuando a esa noche fue detenido en la calle Barcelona y el reloj fue pisoteado por la policía. “Dicen que el corazón humano también es un reloj. Un gran reloj rojo. Mi corazón -y el tuyo- media o se oprime según nuestro estado de ánimo. Mi corazón también suena como un viejo reloj. Hace tic-tac…”

“Mi corazón, como mi reloj”, continúa el relato,  “se habrá parado de una manera violenta. Alguien lo ha parado. Ha sido la mano de un hombre negro, gemelo de Hitler y Mussolini; ha sido la misma mano que frenó en seco contra el asfalto las manecillas de mi viejo reloj de pulsera. Un hombre negro, un monstruo satánico y anacrónico que lo destroza todo, que rompe una tras otras las cuerdas de los relojes del pueblo. Un hombre inhumano al que llamarán fascismo…”.

El actor Carlos Olalla, magnífico conductor del evento, sentó desde el principio lo que se pretendía con el acto: “Homenaje sí, pero también recuerdo. Recordar significa volver a pasar por el corazón de los cinco fusilados. Hoy hace 40 años a estas horas estaban en capilla, sabían que al alba serían fusilados… De ellos sabemos más que de los miles y miles que permanecen en las cunetas. Sus asesinos nunca fueron juzgados. Esta no es la democracia por la que dieron sus vidas. No estamos aquí para llorar, sino para exigir justicia. Su lucha sigue. La represión de ayer ha dado paso a la represión de hoy que encarcela a jóvenes como ‘Alfon’. Tenemos una cita con los verdugos en los juzgados”.

A continuación Mariano Benitez de Lugo y Juan Aguirre Victoria, abogados de los fusilados en Madrid revivieron los momentos en el Acuartelamiento de El Goloso, donde tendría lugar “la farsa, la parodia de juicio. Fue una ignominia que hicieron de la justicia”. “Recordar me pone los pelos de punta…”, dijo Benitez de Lugo que fue transmitiendo la misma sensación a las 1.400 personas  -muchas quedaron fuera- que llenaban el auditorio -.

Juan Aguirre, que intervino en el segundo juicio- Sumarísimo 1/75- , recordó que se trataba de los primeros juicios de guerra, “no por delito de terrorismo, sino de insulto al uniforme”. “Intentamos hablar para retrasar lo máximo el juicio y ganar tiempo, pero no fue posible. Convinieron que ya estaban juzgados e iban a ser fusilados”.

La tensión creada en la sala creció con la proyección de una imágenes del No-Do en las que aparece Franco y su gobierno, así como el anuncio de las condenas y fusilamientos, que provocaron los primeros gritos de “hijos de puta”, “asesinos”, “criminales”…

La música de Julio Castejón, de Asfalto, que se presentó: “Soy el que soy porque he sido el que he sido y vengo de donde vengo…” contribuyó a sosegar el tenso ambiente creado.

Manuel Blanco Chivite. Foto: Víctor López / La Comuna

Rosalía Castro leyó un escrito de Manuel Blanco Chivite -cuya pena de muerte fue conmutada- y al alimón con Carlos Olalla mencionaron a las organizaciones adheridas al acto, entre ellas el Ateneo Republicano de Valladolid, con una amplia representación presente.  También se citaron algunas de las cientos y cientos de adhesiones personales, entre ellas las de Federico Mayor Zaragoza (exdirector general de la UNESCO), Nora Cortiñas (Madre de la Plaza de Mayo), Pérez Esquivel (Premio Nobel)…

El cantante Patxi Andion disculpó su ausencia -“estoy bastante fastidiado”- mediante un mensaje en vídeo y cuyas palabras finalizaron con un ¡Viva la República!, coreado por los asistentes.

El periodista Matxelo Otamendi -actual director de Berria- fue el siguiente en intervenir para agradecer la invitación y hacer la introducción a otros dos vídeos: uno de la abogadaMagda Oranich en el que hace entrega a los familiares de’Txiki’ de los casquillos y de la bala de gracia que acabó con su vida, que ella recogió en el lugar de la ejecución y escondío en el pecho. El otro vídeo era una grabación del también abogado Miguel Castellque  fuera asimismo letrado del joven vasco.

Tras un cante de Manuel Gerena, se procedió a dar lectura a un comunicado conjunto de las familias de Otaegui y ‘Txiki’, en el que expresan su deseo de querer “saber la verdad” y exigen “justicia y reparación”, al tiempo que enviaban un saludo desde Euskadi a favor del derecho a decidir, la unidad de la izquierda y denuncia de la Ley Mordaza.

El siguiente testimonio ‘en vivo’ vino de Vicky, hermana de José Luis Sánchez Bravo, que confesó entre lágrimas que “necesitaba este homenaje”. “Mi hermano José Luis no era un terrorista. Era un hombre bueno y honesto. Cuando lo mataron, mi hermano no se había recuperado de las torturas; orinaba sangre…”.  Vicky señaló directamente al exinspector de la policía Antonio González Pacheco ‘Billy el Niño’, cuya sola mención fue aocmpañada de gritos de “asesino, asesino”.

“Espero que éste y otros criminales sean puestos en manos de la justicia y paguen por el daño que han hecho”, demandó Vicky.

Clara Ballesteros dio lectura a un escrito de Silvia Carretero, viuda de Sánchez Bravo, en el que se pregunta “aún hoy cómo se escogieron  a los cinco fusilados”, ante la falta de pruebas para su incriminación. “El dictador tenía prisa. Han pasado 40 años. Siento que muriera en la cama pero no como murió”, se dijo. En el escrito critica a la Ley de la Memoria Histórica  por “corta y no aplicarse”, y opinó que “los jueces y tribunales están enfermos”, antes de volver a ‘Billy el Niño’ y sus paseos por el barrio de Salamanca de Madrid y al hecho de que haya que haber tenido que ir a Argentina para ser denunciado.

Flor Baena, hermana de Xosé Humberto, estuvo presente mediante vídeo, en el que narra, entre otras cosas, el incendio de la casa de sus padres, donde guardaban pruebas del caso, entre ellas el testimonio de una testigo presencial que de forma reiterada acudió a la comisaría a decir -sin éxito- que había un error de la policía en la identificación.

Querella argentina

Carlos Olalla presentó a continuación a su madre: Cristina Maristany, que leyó otro escrito de Blanco Chivite mientras esperaban conocer la pena impuesta por el tribunal. Acto seguido apareció en el escenario Carlos Slepoy, abogado de los querellantes en la Causa Argentina, que explicó el momento en que se encuentra. Primero informó de la acción emprendida contra ‘Billy el Niño’; el exguardia civil Jesús Muñecas Aguilar; el exescolta de Franco y de la Casa Real Celso Galván Abascal y del escomisario José Ignacio Giralte González, cuya petición de extradición fue archivada en España.

“Creían que era el final. Y no. Ahora hemos pedido nuevas órdenes de detención internacional y extradición de 19 individuos, entre ellos 7 exministros de Franco: Antonio Carro Martínez, Adolfo Martín Villa, Fernando Suárez González, Utrera Molina, Licinio de la Fuente, Alfonso Osorio y Antonio Barrera de Irimo (ya fallecido)… y otros comoCejas Mohedano, de la judicatura”, comentó elabogado. “Antonio Carro, añadió, convalidó la sentencia de los cinco fusilados y la de Puig Antich“.

Carlos Slepoy, abogado de la querella argentina. Foto: Víctor López / La Comuna

Carlos Slepoy recordó que el 5 de agosto había estado presente en el homenaje a las 13 Rosas, fusiladas en 1939. “Treinta y seis años después hubo estos cinco fusilamientos, hilo conductor de un régimen que aplastó a un pueblo y la esperanza de la II República, y abrío un pasado de impunidad, 40 años de impunidad. Hoy tenemos una realidad distintas. El franquismo es condenado internacionalmente. Ha llegado la hora de que se haga justicia aquí y ahora. Rescatemos los nombres de los fusilados, pero son importante también los nombres de los fusiladores”, recalcó el letrado, que hizo hincapié en la necesidad y posibilidad de hacer justicia mediante una llamada a todos los ayuntamientos para la interposición de querellas en los juzgados de todo el territorio.

Si el próximo año inundamos de querellas los juzgados, estoy convendido que la impunidad del franquismo tiene los días contados. No hay un país en el mundo con la impunidad de España. Estoy convencido, repito, que esto va a terminar y muy pronto”, auguró Carlos Slepoy que también convocó a derogar la Ley de Amnistía de 1977.

“Este es el mayor homenaje -a parte del que estamos llevando a cabo- a las 13 Rosas, a los 5 fusilados y a todas las víctimas del franquismo”, concluyó el abogado Slepoy entre fuertes aplausos su intervención.

La vuelta a la realidad le tocó realizarla a la asociación ‘Ahaztuak 1936-1977’, a la que la Delegación del Gobierno español en Navarra ha prohibido un acto de homenaje a los 5 fusilados “por ensalzamiento del terrorismo”.  Germán Torres fue el encargado de dar lectura a la denuncia de la prohibición , en la que se responde a la  denuncia por haber reproducido en los carteles las caras de los cinco fusilados. “¿Qué preferían que hubieramos puesto la de sus asesinos?”, se preguntó con ironía la asociación de Iruña, que demandó “Justicia. Tenemos memoria”.

Acto seguido tomó la palabra Manuela Berguerot en nombre de ‘La Comuna. Presxs del franquismo’, que comentó algunos de los objetivos en los que trabaja, como es el convertir la cárcel de Carabanchel en “un lugar de memoria”, a la vez que denunciaba a ‘Billy el Niño’ y exigía el fin de la impunidad. En la lectura de un texto de un preso sobresalió: “Pensais matarme pero me sobra vida”, que suscitó los aplausos. Aplausos que se convertirían en insultos con la proyección de imágenes de Franco y su familia.

Elena Ortega, madre de Alfonso Ortega ‘Alfon’. Foto: Víctor López / La Comuna

Para reconducir el desahogo, el grupo aragonés Adebán interpretó dos temas, uno con el estribillo de “El año que viene nos vemos en los tribunales” y el otro “Yo también me llamó Alfon’, coreado por el público que pidió a gritos la libertad de Alfonso Fernández, condenado a 4 años de cárcel por “tenencia de explosivos” en la madrugada del 14 de noviembre de 2012 (Huelga General). La siguiente en intervenir fue precisamente la madre del joven, Helena Ortega, que en nombre de Madres contra la Represión, transmitió un mensaje -“Saludos revolucionarios y antifascistas”- de su hijo, al que había visitado por la mañana en la cárcel de Soto del Real, donde ingresó el junio de 2015. Alfon y su familia siempre han sostenido que se trata de un montaje policial.

“Nunca, nunca en este país se ha dejado de torturar, encarcelar, perseguir…  Casi 500 luchadores antisfascistas han muerto desde 1975”, proclamó Helena Ortega, que aprovechó para invitar a la manifestación -“porque en las calles es donde hay que estar”- convocada por la Coodinadora 25 S el domingo desde la Plaza de Sol al Palacio de Oriente, en un nuevo ‘Jaque al Rey”.

El abogado Endika Zulueta hizo un alegato a favor del derecho a la resistencia que, dijo, hoy está fuera del discurso político. Asimismo analizó las dificultades que se plantean al intentar luchar en “un estado formalmente democrático”. “Actuemos como actuaron los cinco hoy recordados. Ejercitemos el legítimo derecho de resistencia. Hagamos del mierdo nuestro aliado, con la cabeza y con el corazón, con ternura y con dureza. Otro mundo es posible”, propugnó Zulueta.

Seguidamente se proyectaron imágenes de las brutales cargas policiales contra periodistas dentro la campaña de Amnistía Internacional para derogar la llamada Ley de Seguridad Ciudadana. Las imágenes concluía con el recordatorio de que grabar a la policía puede llevar consigo una multa de 30.000 euros.

Susana Martins leyó un nuevo texto de Blanco Chivite con “noticias para su camarada Daniel”.

“La máquina del tiempo contra ellos”

Vladimiro Fernández Tovar. Foto: Víctor López / La Comuna

Vladimiro Fernández Tovar, al que conmutaron la pena de muerte,  empezó su discurso expresando su agradecimiento “y de los compañeros que sobrevieron al Consejo de Guerra a todos los abogados, por su valentía. “Han pasado 40 años pero esos hechos están muy vivos, muy cercanos… A estas horas ya habían sacado de las celdas a tres de nuestros compañeros para comunicar el resultado del Consejo de Guerra. Fui el último en salir…”, dijo este exmilitante del FRAP y del PCE (m-l) que narró aquellos momentos. Uno de ellos cuando desde las celdas de Carbanchel empezó a sonar La Internacional (silbada).

También recordó la inscripción de la lápida de ‘Txiki’: “Han querido parar el viento con las balas”. “Ese viento tiene que continuar. Este homenaje no debe ser visto sólo desde el recuerdo. Hay que continuar”, dijo antes de que Ángel Ruiz, en su nombre y el de la Unión de Actores, leyerá un comunicado de Gerardo Viada, abogado de García Sanz, en el que se demanda “Justicia aunque sea tarde”.

Pablo Mayoral Rueda. Foto: Víctor López / La Comuna

Pablo Mayoral Rueda, quien también fuera condenado inicialmente a la pena de muerte, alzó la voz para afirmar: “Hoy, 40 años después, nos siguen condenado. Reclamamos y pedimos la investigación de todos los vericuetos de aquella dictadura. ¿Quiénes mataron a nuestros camaradas?”. Mayoral habló de la gran movilización en España y Europa que hubo por los fusilamientos, y recordó a “todos los camaradas que siguieron luchando pese a la represión”.

Suburbano, cuya base eran Luis Mendo y Bernardo Fuster (Pedro Faura en la clandestinidad), volvió a poner la nota musical con cancion elegida que acabada cagándose en Su Excelencia.

Manuel Blanco Chivite, el tercero que se salvó de ser fusilado, fue precedido de la lectura de su escrito dirigido al camarada Daniel: “Hoy velaré toda la noche…”. Chivite dijo: “Las dictaduras tienen ciertas convulsiones con el tiempo por eso rompen los relojes para seguir haciéndose eternas, Hoy en España hay varios relojes: Cataluña, Euskadi y la Puerta del Sol. No van a poder pararlos. Hemos puesto la máquina del tiempo contra ellos”.

Otra vez el tiempo y el reloj… cuando estaba próximo el final del acto.

Participantes en el homenaje al final del acto.

‘Al Alba’

Carlos Olalla, antes de dar paso al esperado Luis Eduardo Aute y su canción ‘Al Alba’, reiteró la proclama: “El año que viene vemos a los asesinos en los tribunales”. Mientras Aute se deslizaba lentamente hasta ocupar el centro del escenario. Y se dispuso a cantar “una canción de amor que se ha convertido en una canción contra la pena de muerte”:

Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son estas
que hieren como amenazas,
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento que tras la noche…

Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Presiento que tras la noche…

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