Obviamente, todo ello es el resultado lógico de esa gran pantomima que supone creerse el cuento de que “la paticipación de la ciudadanía en política ahora es posible gracias a Internet”. Como muy bien expone el blog “Conspiración Abierta”:

 

“Básicamente, se podría decir que la oligarquía lleva preparando desde hace tiempo una revolución del sistema con el fin de lograr una mayor concentración del poder, para ello, utilizando a su antojo las demandas de democratización de la sociedad esgrimidas por el 15M (y ahora por Podemos), llevará a cabo una serie de cambios estructurales del sistema cuyo resultado no distará mucho de la sociedad imaginada por Huxley en su obra Un Mundo Feliz, donde el ciudadano era completamente incapaz ya de percibir que vivía en una dictadura total. Por ejemplo, utilizando como excusa la corrupción política o los excesivos gastos de los parlamentarios, se llevarán a cabo cambios sustanciales en el actual sistema político. La idea es, entre otras muchas cosas, eliminar el senado, reducir drásticamente el número de órganos de gobierno de las administraciones autonómicas o, incluso, que internet vaya adquiriendo un papel cada vez más importante en la toma de decisiones del gobierno. Es decir, pasaremos de un sistema político en el que los ciudadanos apenas tenían posibilidades efectivas de participación a otro en el que no tendrán absolutamente ninguna (si antes nos timaban a plena luz del día desde el Parlamento, en un futuro nos timarán desde las oscuras tinieblas de internet).”

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