Un ex-ejecutivo de Facebook piensa que la red social está destruyendo la forma en la que funciona la sociedad

Origen: Un ex-ejecutivo de Facebook piensa que la red social está destruyendo la forma en la que funciona la sociedad

Un ex-ejecutivo de Facebook piensa que la red social está destruyendo la forma en la que funciona la sociedad

Mis hijos no tienen permitido usar esa mierda“. Chamath Palihapitiya empezó a trabajar en Facebook en el año 2007, cuando la red social tenía poco más de un año de vida. Fue vice presidente para el crecimiento de usuarios y trabajó en la empresa hasta el 2011 buscando aumentar la base de usuarios de la red social.

El empresario ahora predica que la gente debería tomarse un fuerte descanso de las redes sociales y se siente “sumamente culpable” de haber ayudado a crear Facebook. Piensa que la la red social está haciendo grandes daños a la sociedad.

Creo que hemos creado herramientas que están destruyendo la forma en la que funciona la sociedad… Los circuitos de retroalimentación a corto plazo empujados por dopamina que hemos creado están destruyendo la forma en la que funciona la sociedad.

Palihapitiya cree que las interacciones en linea con “corazones” y “me gusta”, no solo en Facebook, sino en Internet en general, no promueven ningún tipo de discurso civil, ni cooperación. En su lugar hay desinformación y falsedad. “No se trata de un problema americano, no es sobre los anuncios rusos. Es un problema global.”

Chamath le dijo a la audiencia de graduados de la escuela de negocios de Stanford que trata de usar Facebook tan poco como sea posible y que sus hijos “no tienen permitido usar esa mierda”.

El empresario no es el único ex-Facebook que ha hablado de forma similar sobre la forma en la que la red social ha afectado y afecta a la sociedad. Sean Parker, quien fuese el primer vicepresidente de Facebook, comentó hace poco como piensa que la red explota una vulnerabilidad humana y que “solo dios sabe lo que le está haciendo al cerebro de nuestros hijos”.

Advertisements

Resentidos con los hipsters – Peter Frase 

Origen: Resentidos con los hipsters – Peter Frase | Sin Permiso

La fetichización del trabajo alimenta la política del resentimiento. En su lugar, es el momento de abrazar el lenguaje de los derechos económicos y sociales.

Recientemente un amigo se convirtió en el centro de todos los abucheos. Un artista que estaba desempleado y pasando una mala racha había tenido la mala suerte de aparecer en una historia que la revista Salon había decidido titular “Un hipster dependiente de los cupones de comida”. El artículo seguía la historia de algunas personas con titulación universitaria, pero pobres y subempleadas, en busca de comida sabrosa y nutritiva mientras dependían de los vales de comida. En mi opinión, era un agudo retrato del fracaso del capitalismo americano y de las profundas patologías de nuestro sistema alimentario.

Pero lo que el artículo parecía suscitar en sus lectores era la bilis y la ira incesantes dirigidas hacia las personas consideradas insuficientemente merecedoras de un beneficio público.

Ciertamente, el título no ayuda mucho. Llamar a alguien “hipster” siempre es una licencia para despertar todo tipo de odios. Toda vez que el término tiene connotaciones mezcla de holgazanería y organizaciones benéficas, la imagen de hipsters y vales de comida está diseñada para provocar la conclusión de que alguien se está aprovechando, indolentemente, del sistema. Ciertamente, en esos términos jugaba el blog de la revista libertarian Reason, que se mofaba de la noción de que alguien pudiera merecer asistencia económica y al mismo tiempo dedicarse al arte y vestir ropa extraña.

Uno no podría esperarse nada mejor viniendo de libertarians, que han construido su entera ideología en torno a la cosmovisión de un niño de doce años. Pero no son los únicos que reaccionan a historias de este tipo con ira y desprecio antes que con empatía. Tomad en consideración el siguiente comentario, dejado justo debajo de la respuesta de mi amigo al artículo sobre él:

“Lo siento pero eres un egoísta y un parásito quejica. Y puedo decirlo porque soy una mujer de mediana edad y llevo dos años intentando encontrar un trabajo sin éxito, aunque tengo una carrera en un ámbito bastante solicitado. Tengo unos ahorros menguantes y dos hijos. Por haberme quedado en casa con ellos dos años no reunía las condiciones para un subsidio por desempleo y eso también ha dañado mi empleabilidad. A pesar de todo esto, nunca he recurrido a las ayudas públicas y nunca lo haré. Además, tengo un problema de espalda incorregible mediante cirugía así que sufro dolores las 24 horas del día. Aun así, he cogido trabajos temporales y nos hemos ajustado el cinturón de muchas maneras. Estoy orgullosa de mi fortaleza y de mi ingenio, porque conseguiremos salir de esta y mis hijos aprenderán lecciones valiosas de mi independencia”

Aquí tenemos a una persona que ha sido marginalmente empleada por dos años, que sufre dolores veinticuatro horas al día, y que antes que demandar algo mejor para sí misma, ¡pide que el resto de la gente sufra más!

Es un discurso voluble y despiadado muy extendido en Internet, pero este ejemplo merece ser tenido en cuenta porque el sentimiento que expresa no es para nada un caso aislado. Esta actitud –un resentimiento miserable y mezquino– es tristemente común incluso entre la clase obrera. A veces parece no ser más que el sentimiento de que la justicia consiste en que los demás sean tan miserables como tú. Hasta cierto punto, es una actitud que refleja nuestras bajas expectativas, y puede ser parcialmente achacado a la debilidad de la izquierda y la derrota de su proyecto histórico: cuando no crees que ningún cambio social positivo es posible, queda poco en lo que confiar más que la amargura y el resentimiento.

Este resentimiento está también en el corazón de buena parte del odio a los “hipsters”. La gente ve a otras personas, perciben que tienen vidas que son más fáciles, más frescas o más divertidas que las suyas, y en lugar de cuestionar a la sociedad que les dio esa suerte, exigen conformidad y miseria a los demás.

Pero, ¿por qué? La falsa (pero no sin algo de verdad) insinuación de que los hipsters son todos jóvenes blancos subvencionados por sus padres ricos legitima esta posición, pero aunque esto fuera así, no haría más sensata la actitud de desprecio. Incluso si las vidas creativas y agradables solo son accesibles para los privilegiados, eso no es tanto un hecho condenatorio sobre ellos como una acusación de una sociedad que tiene tanta riqueza y sin embargo solo permite que unos pocos puedan aprovecharla, mientras que otros se ven obligados a desperdiciar sus vidas encadenados a trabajos inútiles e hipotecas hinchadas.

La rabia dirigida a la figura del hipster que se sirve de los cupones de comida sólo es inteligible en términos de una base ideológica podrida: una ideología que simultáneamente glorifica el sufrimiento de los explotados y envilece a aquellos entre los desposeídos que son vistos como no suficientemente trabajadores e independientes. Esta ideología se refiere a algunas actividades (el arte) como inútiles y parasitarias, y a otras (trabajos temporales) como el paradigma de la independencia y la autosuficiencia, sin ninguna justificación aparente.

Esto es lo que hemos aprendido a llamar ética del trabajo; pero la vehemencia con la que se expresa enmascara su creciente vaciedad. Porque, ¿quién cuenta como un buen trabajador, o como un trabajador en absoluto?

La ética del trabajo es un elemento fundacional del capitalismo moderno: asegura la legitimidad general del sistema, y dentro del ámbito individual de trabajo motiva a los trabajadores a ser económicamente productivos y políticamente inactivos. Pero el amor al trabajo no es algo que llegue fácilmente a los trabajadores, y su construcción durante siglos fue un logro monumental para la clase capitalista.

Después de años de lucha, la disciplina fue impuesta sobre la población pre-capitalista que rechazaba el tiempo de trabajo medido y reglamentado y era propensa a tomarse el “Saint Monday” de descanso siempre que hubieran estado demasiado borrachos el domingo anterior. En Estados Unidos, surgió una ética protestante que equiparaba el trabajo, la salvación y la virtud moral, en una economía compuesta por artesanos y pequeños agricultores, y que se mantuvo a duras penas mediante la transición hacia formas de trabajo industrial extenuantes y alienadas.

En el siglo XX, la guerra constante y el compromiso fordista entre trabajo y capital dotaron a la ética del trabajo de justificación moral y material: en tiempos de guerra, el trabajo podía ser equiparado con el esfuerzo patriótico por la preservación de la nación, mientras que los años dorados de posguerra reposaban en el entendimiento de que si los trabajadores se subordinaban a la disciplina de trabajo capitalista, podrían ser premiados con los réditos resultantes del aumento de la productividad bajo la forma de aumentos salariales.

A día de hoy, la ética del trabajo todavía sirve como un valor guía desde un extremo del espectro político hasta el otro. La derecha, incluyendo su versión “Tea Party”, se presenta como una defensora de la mayoría trabajadora contra los vagos y perezosos. Por tomar un ejemplo reciente, un candidato republicano para gobernador en Carolina del Sur ha propuesto test de drogas obligatorios para los beneficiarios del seguro de desempleo, haciéndose eco de una propuesta previa del senador de Utah Orrin Hatch.

En la izquierda, la retórica de la “gente trabajadora” y las “familias trabajadoras” es omnipresente; de hecho, tras los ataques de Clinton al estado de bienestar, parece que los pobres sólo pueden justificar su existencia y su acceso a ayudas si pueden ser retratados de alguna manera como “trabajadores”. De ahí que el cuasi-tercer partido socialdemócrata del estado de Nueva York se autodenomine el “Partido de las familias trabajadoras”, y la manifestación de One Nation liderada por los sindicatos en Washington promoviera el lema “Poner a América de vuelta al trabajo”.

Tales apelaciones a la superioridad moral del trabajo y de los trabajadores suelen estar enraizadas en el productivismo: la noción de que los frutos de la riqueza y del trabajo de la sociedad deberían regresar a quienes realizan directamente el trabajo productivo. El productivismo es hostil tanto  a las élites en la cúspide de la sociedad como a los supuestos indigentes improductivos en la base, de ahí que su relación con la izquierda y la derecha sea ambigua.

Pero en la sociedad capitalista posindustrial, el “trabajo” se ha desconectado de cualquier concepción relativa a contribuir con un contenido específico o producir directamente algo. El trabajo es definido cada vez más formalmente como lo que hace la gente a cambio de un salario.

Con esta elisión, la base material de la ética del trabajo ha sido minada progresivamente, y hoy el absurdo de la ideología del trabajo se ha vuelto evidente. Ya que nunca se ha dado el caso en que el trabajo fuera recompensado en proporción a su contribución, ahora es bastante obvio que el trabajo asalariado no es idéntico a la actividad productiva, y que las recompensas al trabajo han perdido cualquier conexión con el valor social o con el atractivo del trabajo realizado.

De hecho, a veces parece que la distribución de los salarios es, en una primera aproximación, el reverso exacto de la utilidad social del trabajo. Por tanto, los trabajadores de los ámbitos más cercanos a las  necesidades fundamentales (alimentación y vivienda) son trabajadores de la construcción no sindicados y temporeros migrantes, afortunados si acaso ganan el salario mínimo. Al mismo tiempo, a los banqueros se les dan millones por la invención y el comercio de sofisticados derivados de crédito, a pesar de que la mayor parte de su trabajo es equivalente – y, como hemos descubierto recientemente, un poco más que destructivo – a apostar por el resultado de la Super Bowl.

Esta inversión perversa de los valores también tiene una cualidad fractal, de modo que incluso las distintas actividades individuales parecen sostenerse sobre la misma relación inversa entre los salarios y el valor social. Los cirujanos plásticos tiene trabajos más fáciles y salarios vastamente mayores que los pediatras, y ser un famoso peluquero de mascotas es más lucrativo que trabajar en un refugio de animales.

Sea bueno su arte o no, mi amigo artista que subsiste con los cupones de comida contribuye más a la sociedad que los brokers de Lehman Brothers, simplemente no arruinando el sistema financiero global. Bien pudo haber contribuido más que nuestra comentarista anónima con sus trabajos temporales, si acaso se parecían a alguno de los trabajos temporales que he tenido: ingresar solicitudes de seguro rechazadas en el ordenador de la compañía de seguros, por ejemplo, podría ser un pequeño paso contra una decisión inhumana tomada por una industria que ni siquiera debería existir.

Nótese, además, que la defensa de su valía por parte de la comentarista estaba basada en sus trabajos temporales y su rechazo a las ayudas públicas, y no en una de las pocas actividades que son ampliamente aceptadas como trabajo humano necesario y valioso –criar niños, por ejemplo.

En este contexto, parece imposible hablar del valor del trabajo duro sin cuestionar tanto la igualación del trabajo útil con el trabajo asalariado, como la cuantía de los salarios con el valor social. Pero la ideología de la ética del trabajo es, no obstante, poderosa, porque asegura a las personas que sus vidas tienen sentido y son valiosas, en tanto que se insertan en el trabajo asalariado.

Las ideologías pueden ir dando tumbos por mucho tiempo, aunque se encuentren en una fase zombi, incluso cuando las condiciones históricas que las originaron han desaparecido por completo. La ética del trabajo, en todas sus formas mórbidas, bien puede haber degenerado de tragedia en farsa, pero eso no será suficiente para abolirla. Necesitamos una alternativa que erigir en su lugar.

Nos rodean los hilos de una ética diferente, si pensamos en todas las formas sutiles en que nuestras actividades contribuyen a la riqueza social al margen del trabajo asalariado.

Las feministas fueron las pioneras, mostrando cómo todo el capitalismo, y toda la historia humana, se basaba en una vasta e invisible estructura de trabajo reproductivo, llevado a cabo principalmente por mujeres, y mayoritariamente no remunerado. El nacimiento de nuevas ideologías de producción comunal, como el Open Source y las licencias Creative Commons, han revelado cuánto es posible sin el incentivo de un salario. Incluso los nuevos barones de la era digital, Google y Facebook, son instructivos a este respecto. Su valor reside, al nivel más básico, en el trabajo de millones de usuarios que proveen contenido e información gratuitamente.

Si es crecientemente imposible disociar en la actividad humana las partes productivas de las no productivas, entonces podemos reconstruir el viejo dogma productivista de una forma nueva: todo el mundo se merece ser provisto de los medios necesarios para vivir una vida digna, porque todos estamos ya contribuyendo a la producción y reproducción de la sociedad misma.

El tipo de política social que se sigue de esta posición debería ser muy diferente de los restringidos programas de cupones de alimentos, cuya estrechez hace que sea fácil demonizar a un grupo de la sociedad tildándolo de parásito –ya sea el grupo demonizado las welfare Queens[1] de los 90, ya sean los hipsters con vales para alimentos de hoy.

En lugar de los pobres “merecedores” o “trabajadores”, con sus connotaciones de juicio moral y control social autoritario, es hora de comenzar a hablar el lenguaje de los derechos económicos y sociales. Por ejemplo, el derecho a una Renta Básica Universal, un medio para vivir una vida digna a un nivel básico que sería proporcionado, incondicionalmente, a todo el mundo.

Contra la odiosa política de la ética del trabajo, es hora de argumentar que algunas cosas deberían ser garantizadas para todos, simplemente en virtud de su humanidad. Incluso a los hipsters.


[1] Término doblemente peyorativo usado en EEUU y Reino Unido para referirse a madres que acumulaban demasiadas ayudas sociales, fuera de manera fraudulenta o no, y con una connotación racial dirigida a las madres negras. NdT.

 

ha escrito Life After Capitalism y es editor de jacobinmag.com

Fuente:

Traducción:Sergio Vega Jiménez

Las ocho urgencias que no resuelve el pacto contra la violencia machista, por Pilar Almenar

Las ocho urgencias que no resuelve el pacto contra la violencia machista – Pilar Almenar | Sin Permiso

Cabecera de la manifestación de Barcelona el 25-11-2017 contra la violencia machista

El movimiento feminista alerta que al Pacto de Estado contra la Violencia de Género le falta concreción para hacerse efectivo, se ha hecho de espaldas a los colectivos feministas y deja demasiados hilos pendientes. Hablamos con Susana Gisbert, Fiscal de Violencia de Género y Encarna Bodelón, jurista e investigadora en Filosofía del Derecho.
Ya hay Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Lo aprobó el pasado 28 de septiembre el Congreso. Se trata de un acuerdo, sin unanimidad, que incluye 213 medidas para luchar contra un grave problema social: sólo en lo que va de 2017, 44 mujeres y 8 niños han sido asesinados por esta violencia. El texto final llegó después de seis meses de trabajo en la Subcomisión de redacción del pacto y se ha aprobado una dotación de 1.000 millones de euros para invertir a lo largo de cinco años.
Pero la aprobación del pacto no lleva un pan bajo el brazo. Si no hay acuerdo político en los presupuestos para 2018, se prorrogarán los de 2017 y no habrá dinero para dedicar a cumplir el pacto de violencia machista. En estos momentos se está pendiente de la resolución de las peticiones para habilitar un crédito extraordinario de 200 millones de euros para hacer frente a los compromisos del acuerdo en 2018.
La consecución del pacto era una demanda del movimiento feminista, pero precisamente es este movimiento el que ha quedado más descontento del resultado. ¿Qué carencias y dificultades para que sea efectivo tiene este acuerdo? Hablamos con Susana Gisbert, Fiscal de Violencia de Género de Valencia y ponente invitada a la comisión redactora del texto, y Encarna Bodelón, profesora de Filosofía del Derecho y directora del grupo de investigación Antígona.

1. FALTA DE CONCRECIÓN PARA HACERLO EFECTIVO
“La técnica de los pactos de Estado no es una técnica jurídica efectiva porque no es una ley, sino un acuerdo para modificar legislación. Además, tampoco es una política pública, con indicadores, evaluación y planificación de política pública y por lo tanto como técnica no nos aporta nada nuevo. Y tampoco sabemos en qué plazos se llevará a cabo, ni de qué manera, así que podría no aplicarse”, critica Encarna Bodelón, Profesora de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona.

2. DE ESPALDAS AL MOVIMIENTO FEMINISTA
Bodelón ha echado de menos voces en el debate previo en la comisión redactora del texto del Pacto de Estado. “Se ha hecho de espaldas al movimiento feminista. Se ha invitado a personas del ámbito institucional, la mayoría juristas, pero no se ha escuchadoaapenas a víctimas ni a organizaciones de mujeres. Y esto, como mecanismo para construir políticas públicas, no es lo adecuado”, explica.

3. LENTITUD ANTE LAS URGENCIAS
Una de las ponentes invitadas en la comisión fue Susana Gisbert, Fiscal Especial de Violencia contra la Mujer y portavoz de la Fiscalía Provincial de Valencia. “Hacer un pacto me parece bien pero no ha tenido la urgencia que se tiene en otros temas. Yo comparecí en la comisión en el mes de marzo y mira cuánto han tardado en aprobarlo. Además, te doy un ejemplo: no sólo no se ha creado ningún tipo de juzgado en 5 años sino que ahora se ha anunciado la creación de 90 juzgados nuevos, y ninguno de ellos es de violencia contra las mujeres. Así que las intenciones quedan un poco desdibujadas”, critica Gisbert.
4. INCUMPLIMIENTO DE LA LEY ANTERIOR
Las expertas explican que este pacto reitera medidas de la ley de violencia de género de 2004 que hasta ahora no se han cumplido. “Por ejemplo, la ley de violencia dice que la publicidad no puede ser sexista. Enciende la tele y me dices que ves”, plantea Gisbert. La prevención es otra de las grandes carencias. “La ley de igualdad obligaba a incluir en el currículum académico ‘Educación para la ciudadanía’ y eso las políticas del PP se lo han cargado. En este pacto de Estado no se corrige esto ni aparece la obligación de la educación en igualdad en primaria y secundaria”, critica Bodelón. “Si este pacto no tiene desarrollo legislativo y, lo más importante, una dotación presupuestaria, se quedará sólo en un catálogo de buenas intenciones”.

5. OBLIGACIONES INTERNACIONALES NO CUMPLIDAS
Las expertas aseguran que, además de reiterar aspectos que ya no se habían cumplido, este acuerdo ha dejado fuera algunos pactos internacionales que España ya tenía firmados. “Las obligaciones que derivan del Convenio de Estambul no se plasman. Entre ellas, una medida que establece que los derechos que tienen las mujeres no dependan de la denuncia. En España ya sabemos que ha fracasado la estrategia de vincular los derechos a la denuncia porque la mayoría de mujeres no realizan denuncias. Y con esta medida dejamos de hacer una atención efectiva”, detalla la profesora de Filosofía del Derecho.
6. NO INTEGRACIÓN CON EL RESTO DE LA LEGISLACIÓN
Además, Bodelón reclama integrar en las leyes españolas un tratamiento más integral de las violencias machistas. “En la ley de 2004 se contempla la violencia de género sólo en la relación de pareja o ex pareja y el convenio de Estambul extiende la consideración de machista a las agresiones sexuales, los matrimonios forzados, la mutilación genital femenina, la prostitución forzada… Nosotras ahora mismo, tal y como estamos viendo en el juicio de San Fermín, si una mujer es maltratada por su marido, su procedimiento será tratado en un juzgado especializado en violencia de género mientras que una mujer violada por un desconocido iría a un juzgado ordinario. Lo mismo ocurre con los derechos de los que puede disfrutar cada una de estas víctimas a pesar de ser víctimas similares de la misma violencia”, explica Encarna Bodelón.
7. FALTA DE APLICACIÓN DIRECTA PARA GARANTIZAR LOS DERECHOS DE LOS MENORES
Una de las novedades del pacto es la inclusión de los menores como víctimas de la violencia machista. Pero para no quedarse sólo en un marco, será necesario empezar ahora de verdad el trabajo. “El pacto no tiene una aplicación directa. Mientras no se cambian las leyes esenciales como el Código Penal o la Ley de Enjuiciamiento Criminal, da igual que el pacto diga que los menores son víctimas de la violencia porque esta visión se quedará sólo a nivel asistencial mientras judicialmente se seguirá exigiendo que haya un acto de violencia de género explícito contra la madre. Y si no, el caso no iría al juzgado de violencia sobre la mujer”.
8. DEMASIADOS HILOS PENDIENTES
Para la fiscal de violencia de género de Valencia, no todo es negativo. “Que se manifieste el interés del Estado en una materia como esta escuchando a tantos operadores es importante. Pero si no se desarrolla, no vale prácticamente para nada excepto para presumir”, apunta Gisbert. “Lo que deberíamos hacer es hacer una reforma ambiciosa de la ley de 2004 para integrar todas las formas de violencias machistas, para plantear una justicia penal con perspectiva de género y plantear una prevención seria y una red estatal de atención y reparación seria”, opina Bodelón.
Uno de los puntos que más debate generó en el ámbito feminista fue la posible modificación del artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que permite que la mujer pueda no declarar contra su agresor. Aunque una parte de las expertas se muestran satisfechas con mantener este artículo, otras piensan que ha sido un error no modificarlo. “Muchas de las comparecientes solicitamos en la comisión que el artículo se modificara y entró en todas las materias, pero al final no ha entrado en el texto definitivo. Pienso que se ha sido cobarde. En muchos casos se ha entendido que permitir  que no se declare contra el agresor es una manera de proteger a la mujer, pero yo pienso que es una manera errónea de protegerla y que se podría haber modificado, al menos, para que a partir de algún momento no pueda echarse atrás. Este artículo está así desde el siglo XIX y está pensado para una sociedad totalmente distinta a la actual”, plantea Susana Gisbert, Fiscal de Violencia de Género.
¿Y LOS PACTOS TERRITORIALES?
El pasado 18 de septiembre, 10 días antes de la firma del pacto estatal, las Corts aprobaron el Pacto Valenciano Contra la Violencia de Género y Machista, un texto con el consenso de los partidos y el apoyo de 63 instituciones y organizaciones sociales. Cataluña, una de las pioneras en dar una visión integral de la violencia machista, también trabaja ya para firmar su Pacto Nacional contra la Violencia Machista impulsado por el Instituto Catalán de las Mujeres y que busca la voz y el consenso de cerca de 60 organizaciones. Baleares también tiene su Pacto Social contra las Violencias Machistas firmado en 2016 por el Instituto Balear de la Mujer y el Consejo de Mallorca.
“Los pactos autonómicos son más bien para políticas de actuación pero no son de aplicación directa. Por ejemplo, la ley Valenciana de Violencia de Género fue anulada por el Tribunal Constitucional porque invadía competencias. Así que todo lo que pueda ser reforma del código civil o penal sí daría aplicación efectiva. Como norma institucional, marco o compromiso de los poderes públicos es fantástico que también haya compromiso explícito a nivel autonómico”, explica Susana Gisbert, Fiscal de Violencia de Género y portavoz de la Fiscalía de Valencia. “Cuando decimos implicación social queremos decir recursos, políticas públicas serias, evaluación, diálogo con el movimiento feminista… No queremos ratificación de más documentos que no sabemos para qué sirven”, añade Encarna Bodelón, investigadora del grupo Antígona en la Universidad Autónoma de Barcelona.

es periodista freelance

Fuente:

Traducción:

Roger Tallaferro

Kurdistán, Drusistán y otras entelequias independentistas

Kurdistán, Drusistán y otras entelequias independentistas

http://periodistas-es.com/kurdistan-drusistan-otras-entelequias-independentistas-94384

 

Con la (aún hipotética) victoria de la coalición internacional liderada por los Estados Unidos y por Rusia sobre las hordas del Estado Islámico, se abren nuevas perspectivas para la inestabilidad en Oriente Medio. Sí, la palabra es “inestabilidad”, puesto que al término de la ofensiva contra los yihadistas, las principales potencias regionales – Arabia Saudita, Irán, Israel y Turquía – volverán a rediseñar, cada cual a su manera, el futuro mapa del mal llamado Gran Oriente Medio. Se trata, recordémoslo, de un extravagante proyecto ideado en 2003 por los estrategas de la Administración Bush, deseosos de cambiar la faz del mundo, basándose en mapas de colores que representaban etnias, creencias religiosas, recursos energéticos o yacimientos de minerales estratégicos.

Poco tenían que ver aquellos bosquejos con las fronteras del mundo actual, con la no menos arbitraria distribución de las esferas de influencia del acuerdo Sykes-Picot, elaborado en los albores del siglo XX por funcionarios de los dos grandes imperios coloniales: Inglaterra y Francia. Pero a George W. Bush no le gustaba la división territorial de Oriente Medio. A sus sucesores, tampoco. Sin embargo, la irrupción del Estado Islámico en la palestra de la política internacional obstaculizó los proyectos reformadores de Washington. Sin embargo, la situación experimentó un vuelco espectacular en mayo, tras el viaje de Donald Trump a Riad y Tel Aviv.

La gira del primer mandatario estadounidense sirvió para resucitar los fantasmas de una peligrosa apuesta geopolítica: el enfrentamiento entre las dos grandes corrientes del Islam – los chiitas y los suníes – así como la modificación de las actuales fronteras, basada en el resurgir de entelequias independentistas.

Los protagonistas de este incendiario juego son Arabia Saudita e Irán, potencias petroleras enfrentadas desde hace más de medio siglo, países ambos con sistemas de gobierno autoritarios, que prefieren librar combate fuera de sus confines. En apoyo de Irán a la minoría hutí de Yemen, etnia zaidí chiita, provocó la ira de la monarquía de Riad. En marzo de 2015, la aviación saudí bombardeó las unidades rebeldes hutíes, desencadenando una guerra en la vecina Yemen. Teherán no tardó en enviar a sus correligionarios yemenitas armas y consejeros militares. Las tropas saudíes fueron incapaces de contrarrestar la ofensiva rebelde. Una primera derrota para el joven e inexperto ministro de Defensa de Riad, Mohamed bin Salman, hijo del monarca wahabita y… ¡heredero de la Corona! El príncipe no dudó en plantar cara a los ayatolás, decretando el aislamiento político y el embargo económico al emirato de Qatar, principal aliado de Teherán en el Golfo Pérsico. Mas la medida no surtió efecto. Otras potencias regionales se apresuraron en socorrer a los qataríes. Es el caso de Turquía, que cuenta con imponentes instalaciones militares en el emirato. El contingente otomano está acantonado a escasos kilómetros de la frontera con… Arabia Saudita.

Pero hay más: las estratagemas de Riad y Teherán chocaron frontalmente en la guerra civil de Siria, donde ambas potencias apoyaban milicias rivales. Hace apenas unas semanas, el príncipe Bin Salman insinuó que el creciente protagonismo del movimiento chiita libanés Hezbollah, apoyado por Irán, podría desencadenar una… respuesta bélica saudí. Conviene recordar, sin embargo, que Hezbollah forma parte de la coalición gubernamental que rige los destinos de Líbano.

Aparentemente, la reacción intempestiva del titular de Defensa saudí se debe tanto a la inestabilidad política del país de los cedros, generada – según los analistas – por complejos intereses políticos y económicos de los distintos clanes saudíes, como por el recrudecimiento de los operativos militares de Hezbollah en la frontera con Israel. Curiosamente, a los gobernantes de Riad no les interesa el debilitamiento de la llamada “entidad sionista”, fiel aliada en el combate contra el Gran Satán iraní. ¿Disparates? No, en absoluto; el establishment israelí lleva años exigiendo la adopción de medidas contundentes contra la “amenaza nuclear” iraní. De hecho, tanto el general Ariel Sharon como el actual Primer Ministro, Benjamín Netanyahu, abogaron en pro de la destrucción pura y simple de las centrales atómicas persas. Pero los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca frenaron los belicosos impulsos de Tel Aviv.

Nada es sencillo en esta singular partida de ajedrez, en este exasperado intento de crear o adueñarse de zonas de influencia. En los últimos meses, los israelíes registraron dos sonados fracasos políticos. El primero, al apoyar en solitario el referéndum independentista celebrado en el Kurdistán iraquí; el segundo, al tratar de crear una entidad autónoma drusa en Siria. Este proyecto, potenciado por el servicio de inteligencia hebreo e implementado también en solitario por Zineddín Jaldún, un oficial del ejército sirio, contó con el “apoyo” de… ¡una docena de combatientes!

Crear y controlar zonas de influencia. La mayoría de los actores regionales conocen las reglas del juego, aprendidas durante las década de los 90 en la guerra de Bosnia. Allí, las misiones de los Estados islámicos se repartieron los papeles. Los iraníes llevaban armas; los saudíes, instructores coránicos, que se dedicaban al adoctrinamiento de la población musulmana; los turcos, expertos militares y los jordanos… ayuda humanitaria.

Obviamente, resultará un tanto difícil transponer esa experiencia sin correcciones o modificaciones a las arenas movedizas de Oriente. Como se ha podido comprobar, los gendarmes de la región no descartan el recurso a la fuerza. El camino hacia la paz y la concordia está sembrado de… futuros desafíos bélicos.

Bienvenido a la geopolítica del caos, estimado lector.

ESPANHA: DEMOCRACIA CONTRA Democracia

ESPANHA: DEMOCRACIA CONTRA Democracia + WEB SUMMIT

ESPANHA: DEMOCRACIA CONTRA Democracia

Estado de Direito a fazer Aprisionamentos por Razões políticas

António Justo

No contencioso entre Madrid e Barcelona não se está a fazer uso do Direito contra infracções criminais, o que se está a dar é política contra política! O Governo democraticamente eleito de Madrid, não quer resolver assuntos políticos no foro político; Mariano Rajoy prefere comprometer o direito, mandando prender 8 Conselheiros do governo da Catalunha democraticamente eleito! Carles Puigdemont com outros quatro políticos encontram-se “refugiados” na Bélgica; estes foram agora visitados por 200 autarcas catalães apoiantes. O assunto é demasiado complexo e triste para todos, não podendo ser resolvido com uma simples opinião do pró ou do contra. Aqui seria mais adequada uma posição mais conforme à mentalidade católica portuguesa do “não só…, mas também”! (Em caso extremo, ora-se pelo réu!…)

Autoritarismos, precipitações dos dois lados e a falta de diálogo criam situações embaraçosas para todos. Rivalidades e nacionalismos encontram aqui uma manjedoura abarrotada; também na Bélgica!

Enfim, democracia contra democracia! E o povo que as pague! Na secura da governação as ruas enchem-se de povo a passear a democracia, na sombra da paisagem. Tudo quer, tudo acusa, mas a culpa é do verão.

Carles Puigdemont cometeu erros, (ao ser inflexível e podendo ter recorrido a eleições numa população de 7 milhões); por outro lado a maneira como Madrid reage é autoritária, não é democrática.

A democracia que conhecemos, nunca pode partir de uma posição de poder “soberano”, ela é de si limitada por ser um sistema repartido e viver de interesses agrupados num jogo de eleitos contra eleitos. Não é democrático tentar resolver questões políticas com medidas penais; Mariano Rajoy não pode aprisionar milhões de pessoas nem os seus representantes.

Também a EU não se encontra preparada para conflitos semelhantes aos da Catalunha e, embora a Catalunha seja favorável à EU, a Bruxelas não se comportou bem ao tomar partido pelo governo de Madrid, muito embora dizendo que aquilo era um assunto interno de Espanha.

O centralismo facilita a governação, mas tem que estar consciente que a sua força se dá à custa do empobrecimento dos mais fracos e das regiões. Daí a necessidade de cautela para que as diferentes forças não acordem para a violência.

Mariano Rajoy tem de renunciar à prisão dos políticos catalães e terá de se abrir no sentido de fortalecer a autonomia (exemplo Tirol) catalã na mesa das conversações. Agora trata-se de arranjar maneira como tirar as sardinhas das brasas.

O argumento do cumprimento da lei é insuficiente porque a lei assemelha-se a uma cama que depende de quem a faz e de quem se deita nela! Até 2012 Barcelona estava contente e até lá também se observava a lei; foi um erro do Tribunal Constitucional de então ter reduzido os direitos de autonomia da Catalunha que se sente discriminada também em relação ao país Basco.

Na guerra civil de Espanha (1936-1939) os catalães combateram ao lado dos republicanos contra os nacionalistas, lutaram contra Franco porque receavam então perder direitos autónomos. Com a victória de Franco foi estabelecido um Estado centralista.

Mão dura só pode levar a extremismos e ao uso da violência. A Catalunha tem uma memória de muitos séculos que também deve ser respeitada enquanto o povo o desejar.

António da Cunha Duarte Justo

In Pegadas do Tempo, http://antonio-justo.eu/?p=4503

WEB SUMMIT

Web Summit tem os seus quês, mas em Lisboa, é um grande testemunho de que Portugal se encontra a bons passos no sentido de um bom futuro. Portugal é realmente o ponto de encontro das civilizações: foi-o com o Infante Dom Henrique e sê-lo-á no futuro… Os velhos do Restelo também têm o seu lugar, mas não se lhes deve dar demasiada importância! Poderão ter razão no facto da inteligência artificial poder também trazer grandes problemas.

Mas o que mais vale e estimula Portugal é o sonho! Quem não integra esta característica no seu arrazoado ainda não viu muito de Portugal!

António Justo

Mujeres Combatientes en los días de la Gran Revolución de Octubre, por Alexandra Kollontai*

Mujeres Combatientes en los días de la Gran Revolución de Octubre

A 100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA

Mujeres Combatientes en los días de la Gran Revolución de Octubre

La revolucionaria rusa Alexandra Kollontai nos relata sobre algunas de las cientos de miles de mujeres que participaron en puestos destacados en la Revolución Rusa de 1917.

Las mujeres que tomaron parte en la Gran Revolución de Octubre –¿quiénes fueron? ¿Individuos aislados? No, fueron muchísimas, decenas, cientos de miles de heroínas sin nombre quienes, marchando codo a codo con los trabajadores y los campesinos detrás de la bandera roja y la consigna de los Soviets, pasaron sobre las ruinas de la teocracia zarista hacia un nuevo futuro…

Si se mira hacia atrás en el pasado, se las puede ver, estas masas de heroínas sin nombre a quienes Octubre encontró viviendo en ciudades famélicas, en pueblos empobrecidos saqueados por la guerra… Una bufanda sobre sus cabezas (muy raramente, todavía, un pañuelo rojo), una pollera gastada, una chaqueta remendada de invierno…

Jóvenes y ancianas, trabajadoras, campesinas esposas de soldados y amas de casa de la ciudad pobre. Más raramente, mucho más raramente en esos días, mujeres oficinistas y profesionales, mujeres cultas y educadas. Pero también había mujeres de la intelligentsia entre aquellas que llevaron la bandera roja hacia la victoria de Octubre –maestras, empleadas de oficina, jóvenes estudiantes de secundarios y universidades, doctoras. Ellas marcharon animadas y desinteresadamente, con un propósito. Iban donde fueran enviadas. ¿Al frente? Se ponían una gorra de soldado y se transformaban en combatientes del Ejército Rojo [1]. Si se ponían una banda roja en el brazo, entonces se precipitaban hacia los puestos de primeros auxilios para ayudar al frente Rojo contra Kerensky [2] en Gatchina [3]. Ellas trabajaron en las comunicaciones del ejército. Trabajaban animadamente, llenas del convencimiento de que algo crucial estaba ocurriendo, y de que todas somos pequeños engranajes en la gran maquinaria de la revolución.

En los pueblos, las campesinas (cuyos esposos habían sido enviados al frente) tomaron las tierras de los terratenientes y persiguieron a la aristocracia fuera de las madrigueras que habían ocupado durante siglos.

Cuando se rememoran los hechos de Octubre, no se ven rostros individuales sino masas. Masas sin número como olas de humanidad. Pero dondequiera que se mire se ven hombres -en reuniones, agrupaciones, manifestaciones… [4]

Todavía no están seguros de qué es exactamente lo que quieren, qué procuran, pero saben una cosa: no tolerarán más la guerra. Tampoco quieren más terratenientes ni señores influyentes… En el año de 1917, el gran océano de la humanidad empuja y se balancea, y una gran parte de ese océano está hecho de mujeres.

Algún día el historiador escribirá sobre las hazañas de estas heroínas anónimas de la revolución, que murieron en el frente, que fueron baleadas por los Blancos y soportaron las incontables privaciones de los primeros años después de la revolución, pero que continuaron manteniendo en alto la Bandera Roja del poder del Soviet y el comunismo.

Es ante estas heroínas sin nombre, quienes murieron para lograr una nueva vida para la clase trabajadora durante la Gran Revolución de Octubre, que la joven república se inclina en reconocimiento, mientras su joven pueblo, animoso y entusiasta, se pone a construir las bases del socialismo.

Sin embargo, de este océano de cabezas femeninas con pañoletas y gorros gastados, inevitablemente emergerán las figuras de ésas a quienes el historiador dedicará particular atención cuando, dentro de muchos años, escriba sobre la Gran Revolución de Octubre y su líder Lenin.

La primera figura que se destaca es la de la fiel compañera de Lenin, Nadezhda Konstantinovna Krupskaya [5], llevando su simple vestido gris y siempre proponiéndose permanecer en segundo plano. Ella se escurría sin ser notada en una reunión y se ubicaba detrás de una columna, pero veía y oía todo, observando todo lo que acontecía para poder luego darle un informe detallado a Vladimir Ilyich, añadiendo sus acertados comentarios propios y arrojando luz sobre alguna sensible, pertinente y útil idea.

Nadezhda Konstantinovna Krupskaya

En esos días Nadezhda Konstantinovna no hablaba en las numerosas y tumultuosas asambleas en las que la gente discutía alrededor del gran interrogante: ¿ganarían los Soviets el poder o no? Sin embargo, ella trabajaba incansablemente como la mano derecha de Vladimir Ilyich, a veces haciendo un breve pero informativo comentario en las asambleas del partido. En los momentos de mayores dificultades y peligros, cuando muchos camaradas más fuertes se descorazonaban y sucumbían ante la duda, Nadezhda Konstantinovna siempre permaneció igual, totalmente convencida de la rectitud de la causa y de su certera victoria. Irradiaba una fe inconmovible, este acérrimo espíritu se ocultaba detrás de una modestia poco frecuente, y siempre tenía un efecto esperanzador sobre todo aquel que entrara en contacto con la compañera del gran líder de la Revolución de Octubre.

Otra figura emerge –la de otra fiel compañera de Vladimir Ilyich, una camarada de armas durante los difíciles años del trabajo clandestino, secretaria del Comité Central del Partido, Yelena Dmitriyevna Stassova [6]. Una clara, intelectual, precisa y excepcional capacidad para el trabajo; una rara habilidad para indicar la persona correcta para el trabajo. Su alta, escultural figura podría ser vista primero en el Soviet del palacio Tavrichesky [7], luego en la casa de Kshesinskaya [8], y finalmente en el Smolny [9] En sus manos ella sostiene un anotador, mientras, a su alrededor, sus camaradas de prensa del frente, obreros, Guardias Rojos, obreras, miembros del partido y de los Soviets, buscan una pronta, clara respuesta u orden.

Yelena Dmitriyevna Stassova

Stassova tenía a cargo la responsabilidad de varios asuntos importantes, pero si un camarada enfrentaba necesidades o angustia en aquellos días tormentosos, ella siempre respondía dando una breve y aparentemente seca frase, pero haciendo ella misma todo lo que pudiera. Estaba sobrepasada de trabajo, y siempre en su puesto. Siempre en su puesto y a la vez nunca esforzándose por destacarse. No le gustaba ser el centro de atención. Sus preocupaciones no eran para con ella misma sino para la causa.

Por la noble y querida causa del comunismo, Yelena Stassova sufrió el exilio y la prisión en las cárceles zaristas, y su salud quedó quebrantada… En el nombre de la causa ella se volvió evasiva, tan dura como el acero. Pero hacia los sufrimientos de sus camaradas, desplegaba una sensibilidad y receptividad que sólo se encuentran en una mujer con un corazón cálido y noble.

Klavdia Nikolayeva era una obrera de orígenes muy humildes. Ella se unió a los bolcheviques tempranamente en 1908, en los años de la reacción, y había soportado el exilio y la prisión… En 1917 regresó a Leningrado y se convirtió en el corazón de la primera revista para las mujeres trabajadoras, Kommunistka. Era todavía joven, llena de fuego e impaciencia. Pero sostuvo la bandera firmemente, y con audacia declaró que las obreras, las esposas de los soldados y las campesinas debían ser atraídas al partido. ¡Mujeres, al trabajo! ¡A la defensa de los Soviets y el comunismo!

Ella hablaba en las reuniones, aún nerviosa e insegura de sí, pero atraía a otros a seguirla. Era una de aquellas que sostenían sobre sus hombros todas las dificultades que implicaba preparar el camino para la amplia participación masiva de las mujeres en la revolución; una de aquellas que pelearon en dos frentes –para los Soviets y el comunismo, y al mismo tiempo para la emancipación de las mujeres. Los nombres de Klavdia Nikolayeva y Konkordia Samoilova, quién murió de la enfermedad del cólera en su puesto revolucionario en 1921, están ligados en forma indisoluble con los primeros y más difíciles pasos tomados por el movimiento de las mujeres trabajadoras, particularmente en Leningrado. Konkordia Samoilova fue una trabajadora del partido de una generosidad sin paralelos, una magnífica, metódica oradora que sabía cómo ganar los corazones de las trabajadoras. Aquellas que trabajaron a su lado recordarán por mucho tiempo a Konkordia Samoilova. Era simple en sus modales, en su vestimenta, demandante en la ejecución de las decisiones, estricta, tanto consigo misma como con los otros.

Particularmente impactante es la figura de Inessa Armand, quien fue encargada de un trabajo partidario muy importante de preparación de la Revolución de Octubre, y quien desde allí contribuyó con muchas ideas creativas para el trabajo llevado adelante entre las mujeres. Con toda su feminidad y gentileza de modales, Inessa Armand era inamovible en sus convicciones y capaz de defender lo que creía correcto, incluso cuando enfrentaba a grandes oponentes. Luego de la revolución, Inessa Armand se dedicó totalmente a la organización del amplio movimiento de mujeres trabajadoras, y la conferencia de delegadas es su creación.

Un enorme trabajo fue realizado por Varvara Nikolayevna Yakovleva [10] durante los difíciles y decisivos días de la Revolución de Octubre en Moscú. En el campo de batalla de las barricadas ella mostró una resolución digna de un líder de cuartel del partido… Varios camaradas dijeron entonces que su resolución y firme coraje dieron valor a los dubitativos e inspiraron a aquellos que habían perdido esperanzas. “¡Adelante!” –hacia la victoria.

Mientras se rememora las mujeres que formaron parte de la Gran Revolución de Octubre, más y más nombres y rostros se levantan como por arte de magia de la memoria. ¿Podríamos faltar a honrar hoy la memoria de Vera Slutskaya, quien trabajó desinteresadamente en la preparación de la revolución y fue baleada por los Cosacos en el primer frente Rojo cerca de Petrogrado?

¿Podríamos olvidar a Yevgenia Bosh, con su temperamento apasionado, siempre listo para la batalla? También ella murió en su puesto revolucionario.

¿Podríamos omitir mencionar aquí dos nombres cercanamente conectados con la vida y la actividad de V. I. Lenin –sus dos hermanas y camaradas en armas Anna Ilyinichna Yelizarova [11] y Maria Ilyinichna Ulyanova?

Anna Ilyinichna Yelizarova

… ¿Y la camarada Varya, de los talleres del ferrocarril en Moscú, siempre vivaz, siempre con prisa? ¿Y Fyodorova, la trabajadora textil en Leningrado, con su agradable rostro sonriente y su temeridad cuando acudía a luchar en las barricadas?

Es imposible enumerarlas a todas, ¿y cuántas permanecen sin nombre? Las heroínas de la Revolución de Octubre fueron un ejército completo, y aunque sus nombres puedan ser olvidados, su entrega vive en la misma victoria de esa revolución, en todos los logros y ganancias que ahora disfrutan las mujeres trabajadoras en la Unión Soviética.

Es un hecho claro e incontrovertible que, sin la participación de las mujeres, la Revolución de Octubre no hubiese podido traer la Bandera Roja a la victoria ¡Gloria a las trabajadoras que marcharon bajo esa Divisa Roja durante la Revolución de Octubre! ¡Gloria a la Revolución de Octubre que liberó a las mujeres!

Notas:

* Alexandra Kollontai (1872-1952), intelectual, hija de un general. Miembro del partido socialdemócrata ruso desde 1899, bolchevique primero y menchevique después hasta 1915 en que vuelve a las filas del bolchevismo. Emigra a EE. UU. durante la guerra y retorna a Rusia durante la revolución, ocupando altos puestos de gobierno.

[1] El Ejército Rojo fue creado por el Estado obrero para la defensa de la Revolución.

[2] Kerensky, Alexander (1881-1970): social-revolucionario ruso. Después de la Revolución de Febrero fue Ministro de Justicia, Guerra y Marina y finalmente, jefe del Gobierno Provisional desde julio hasta la Revolución de Octubre. En 1918 huyó al extranjero.

[3] Palacio de Gatchina, al sur de Petrogrado.

[4] Quizás la autora del artículo se refiera a que es más visible y recordada la participación de los hombres en la revolución que la de las mujeres (N. de T.).

[5] Nadezhda Krupskaya: Nació en San Petersburgo en 1869, y mientras cursaba en el Colegio de Mujeres adhirió a un círculo marxista y formó a los obreros en las ideas socialistas. A los 25 años se casó con Lenin. Poco después, fue arrestada por sus actividades revolucionarias y, junto con el dirigente bolchevique, fue enviada al exilio, donde escribió su primer libro, La Mujer Trabajadora. Cuando la revolución se encendió en 1905 regresó a Rusia como secretaria del Comité Central del Partido Bolchevique. En 1914, participó de la redacción del periódico Rabotnitsa(La obrera), y en 1915 integró la delegación rusa a la IIIº Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, organizada por Clara Zetkin, que se pronunció contra la guerra imperialista. Con sus conocimientos sobre educación colaboró en la Revolución Rusa de 1917: apenas tomado el poder, fue nombrada Comisaria de Educación, un cargo equivalente al de ministro. Desde allí promulgó las leyes educativas del nuevo Estado obrero, propició las campañas de alfabetización, puso en pie numerosas instituciones culturales y desarrolló la bibliotecología.

[6] Yelena Dmitriyevna Stassova (1873-1966). Se unió a las filas del partido socialdemócrata ruso en 1898. Como secretaria personal de Lenin, fue exiliada a Liberia entre 1913-1916.

[7] Palacio Taurina, en San Petersburgo.

[8] Matilde Kshesinskaya fue una famosa bailarina amante del último zar. Durante la revolución, las masas insurrectas tomaron su palacio.

[9] El Instituto Smolny era un antiguo colegio aristocrático de señoritas, transformado en centro de operaciones de la insurrección.

[10] Varvara Nikolayevna Yakovleva (1884-1944?) Antigua militante bolchevique, se unió al partido en 1904. Durante la discusión sobre los sindicatos (1920-21) apoyó a Bujarin. En 1923 fue una de las firmantes de la Carta de los 46, en octubre de 1923, apoyando el programa de democratización del partido desarrollado por Trotsky. Luego del Tercer Juicio de Moscú, en 1937, fue sentenciada a 20 años de prisión. Se cree que fue fusilada en 1941 o en 1944.

[11] Anna Ilyinichna Yelizarova: (1864-1935) Miembro del consejo editorial del periódico Rabotnitsa (La obrera).

A esquerda borbónica, Rafael Cid

Origen: A esquerda borbónica | Ollaparo. O universal é o local sen muros

A esquerda borbónica

por Rafael Cid

"A tradición das xeracións mortas oprime 
como un pesadelo o cerebro dos vivos"
(Carlos Marx. O 18 Brumario de Luís Bonaparte

A cultura política dos partidos comunistas dispón no seu arsenal de primeiros auxilios dun contundente exorcismo para descualificar á esquerda que ouse cuestionar a súa supremacía ideolóxica. Desde un punto de vista obxectivo, fan o xogo á dereita?, é a frase talismán coa que estigmatizan aos seus opoñentes. Obxectivamente?, quer dicer, sen que o saiba o suxeito. Tanto o que dá como o que toma. E por tanto sen achaques de problemas de conciencia. En si e non para si. Como aquel “non é nada persoal” con que o capo mafioso Vito Corleone adoitaba ditar sentenzas inapelables. Mediante esta fórmula expeditiva refutaron a rabiar as críticas ao criminal pacto xermano-soviético; encubriron a “desaparición” forzada de Andrés Nin e o brutal asasinato de Trotsky; xustificaron a invasión militar de Hungría primeiro e máis tarde de Checoslovaquia; atizaron o boicot ao Maio Francés do 68; e, aquí e agora, a arremetida contra o movemento cidadán polo dereito de autodeterminación en Catalunya.

Un caso, este último, no que as súas posicións corren en paralelo coas implementadas pola extrema dereita e o goberno do Partido Popular á hora de reprimir o procés sen contemplacións. Carlos Jiménez Villarejo, o ex fiscal anticorrupción da etapa felipista que ignorou aos GAL, expresouno meridianamente nunha recente entrevista nun diario dixital de rumo republicano-leninista :”Co independentismo non se pode nen pactar, nen ceder, nen mostrase máis débil” (Crónica Popular 20-10-17). Aínda que a ninguén cun mínimo de sentido común e ética democrática tería deducido desa apelación terminator que o antigo membro do PSUC está a actuar “obxectivamente” como monicreque do 155. E moito menos que a súa motivación traia causa dos pousos totalitarios de cando en 1962, no pior da ditadura, ocupara praza de fiscal na Audiencia Provincial de Barcelona. Un clube-bunker, compre lembrar, que tiña reservado o dereito de admisión exclusivamente a quen xuraban os Principios Fundamentais do Movemento Nacional, o partido único fascista.

Mas feitos coma estes abundaron durante os días en que o apoio do referendo para proclamar a república catalá alcanzaba a súa clímax. É o caso do tamén dirixente do PCE na transición Nicolás Sartorius, hoxe vicepresidente executivo da Fundación Alternativas, unha sorte de think tank de Ferraz na reserva para cando a súa realpolitk pique en óso. Nesta xeira o lugar elixido para o pronunciamento antisoberanista foi o diario de Juan Luís Cebrián, o buque insignia desde o que a Marca España dirixiu a contraofensiva ao procés e saboteado intelectualmente a idea mesma do dereito a decidir. Todo iso utilizando a nutrida intelligentsia afín recrutada no seu día por “o camarada” en xefe Javier Pradera xa falecido, que serviu para homologar democraticamente ao Réxime do 78 desde a súa criazón.

Nun artigo titulado “A esquerda e a autodeterminación” (El País. 24-10-17), Sartorius percorre os lugares comúns do ontoloxismo proletario para tentar demostrar a obsolescencia da rebelión popular que levou a moitos ciudadan@s cataláns a abrazar a república. Que o dereito de autodeterminación é unha reivindicación reaccionaria; mesmo involucionista; impropia de partido e sindicatos progresistas; e outros argumentarios de parecida declinación serven ao seu autor para colocar á tropa indepe facendo “obxectivamente” o xogo á dereita no poder. E fai iso cunha suposta cita de autoridade como preámbulo. Facendo dicir a Bertolt Brecht: “O nacionalismo dos de arriba serve aos de arriba. O nacionalismo dos de abaixo serve tamén aos de arriba. O nacionalismo, cando os pobres o levan dentro, non mellora, é un absurdo total”. Divinas palabras. Non hai máis nacionalismo bo que o expurgado. Todo nese ismo conspira contra a xente humilde. Tamén o nacionalismo español que Franco legou á monarquía constitucional abenzoada precisamente pola esquerda á que Sartorius representa? Temos certeza que ese Procés pacífico, cívico e democrático, que levou aos que pensan como Sartorius ainda que por motivos diferentes, a encarcerar a dous portavoces da sociedade civil, é o tipo de nacionalismo tenebroso que retrata o texto? É axeitado o paradigma do nacionalismo de entreguerras describir axiolóxicamente o que está a suceder desde o seu arranque municipalista na comunidade-rede dunha das rexións máis cultas e avanzadas da Europa do século XXI? Porque mesmo os sabios poden botar unha mancha cando o escenario muda baixo os seus pés. No mesmo Brecht hai outros Brechts. Por exemplo, aquel que linchaba acima-abaixo aos condenados por Stalin nos Proceso de Moscova ao afirmar: “Canto máis inocentes son, máis merecen morrer”.

Desde xa todo o mundo ten dereito a expresarse e mesmo a contradicirse. Mas non todas as opinións son igual de respectabeis. No noso contexto, a esquerda borbónica é a que menos credibilidade posue. Hai outra esquerda, non institucional, que foi coherente coa súa traxectoria e non enganou a ninguén. E de todas elas o movemento libertario é quen máis coherencia histórica atesoura. Polo seu decidido comportamento en contra do apaño da transición mutante capaz de lograr que unha España que se deitou en modo ditadura levantásese en modo democracia cos mesmos dirixentes que coroaran o franquismo. Ainda que tamén é certo que os libertarios son moito máis que unha simple esquerda. Só estes “antisistema” tiveron a valencia e a coraxe ética de combater nas ideas e nos actos a fraude que se estaba cometendo pola ” esquerda borbónica” ao entronizar ao grande a Monarquía do 18 de Xullo.

Fixérono opóndose a eses Pactos da Moncloa que agora cumpren corenta anos, insuflando no sindicalismo non cooptado polo réxime unha folga de gasolineiras en Barcelona amplamente secundada pola cidadanía en paralelo á firma deses acordos pola esquerda política e sindical. Acordos que supuxeron unha derrota estrutural para o movemento obreiro cuxas consecuencias nunca se reverteron, para dar a estabilidade política-económica e social que necesitada o nacionalismo español na súa versión renovada. Pactos preconstitucionais selados o 27 de outubro de 1977 polas Cortes co único voto en contra do vasco Francisco Letamendia, por xentes de esquerda como Villarejo e Sartorius no PCE e o PSUC, da man do PSOE, CCOO e UXT. E volveron de novo os “antisistema” á loita social e democrática ao denunciar a fraude dunha Constitución que supuña acatar a monarquía na figura do rei designado por Franco como xefe de Estado e das forzas Armadas. E a cuxa redacción contribuíu o PCE-PSUC a través de Jordi Solé Tura, un de “o sete pais” da Carta Magna.

Episodios patrióticos cumprimentados por ese bloque hexemónico da esquerda borbónica que con tanta desmemoria e precaria autoridade moral, pola súa inestimable contribución ao maior e máis perigoso nacionalismo vixente, clama hoxe contra a sociedade civil mobilizada no procés pola sua deriva “reaccionaria”. Se como pretenden os seus máis dilectos detractores é unha conspiración dirixida pola oligarquía do Principado, non se comprende o porqué desa fuga masiva de bancos e grandes corporacións. Unha impostura flagrante porque á hora de criticar a presunta alianza dos novos indignados cos herdeiros do clan Pujol e do partido-ladro do 3%, esquecen que foran precisamente os cadros do PSUC quen achegaron a experiencia política necesaria para o seu mantemento ininterrompido no poder durante vinte e cinco anos. Ocupando postos de relevancia na administración, fundacións, medios de comunicación e universidades da armazón pujolista. A listaxe é interminabel e non se escusa coa manuseada leria de “a concorrencia de debilidades”. Quizais esas afinidades dereita-esquerda expliquen que, para borrar pegadas, a manifestación “pola unidade de España”  do pasado domingo en Barcelona contase entre os seus oradores de cabeceira con Francisco Frutos, duplo secretario xeral do PSUC e do PCE, que tachou aos republicanos cataláns de fomentar o “racismo identitario”.

 

HEY,BLAIR!

Music and lifestyle

Casting Hopes to the Future

Sharing thoughts, ideas, pictures, poems, moments....that help us to cast hopes to a better and brighter future, while give us joy to live today. (Disparando esperanzas al futuro)

ALGO DE JAZZ, BLUES, ROCK...

La música que me sorprende. Music that amazes me.

lasonrisasingato

Just another WordPress.com site

abordaxe

comunicación anarquista galiza

MUSAS DISIDENTES

La poesía es mi último cartucho.

Los Niños Perdidos

disputar lo existente. liberar lo posible. reencantar el mundo.

LA CONCHIGLIA DI VENERE

The Nude in Art History

La Haine - La Haine

artefactos para habitar las barricadas en flor

Círculo de Bellas Artes

artefactos para habitar las barricadas en flor

Nâzim Hikmet en español

artefactos para habitar las barricadas en flor

Poesía y otras zarzas

Blog de Enrique Gutiérrez Miranda. ēgm. 2017

elmejorviajedelmundo

fuimos sedentarios, somos nómadas.

VIAJES AL FONDO DEL ALSA

“Quizás viajar no sea suficiente para prevenir la intolerancia, pero si logra demostrarnos que todas las personas lloran, ríen, comen, se preocupan y mueren, puede entonces introducir la idea de que si tratamos de entendernos los unos a los otros, quizás hasta nos hagamos amigos” – Maya Angelou

1di

la poesía es un arma cargada de futuro

montse piñeiro

Escenografía, iluminación, fotografía. ilustración